13 enero 2015

visión-casa

No me puedo detener en nada. Es mi nueva forma de profundidad. Pienso en cómo viaja la información a través de mi cerebro, dendrita por dendrita. Después de que llega a destino: una desconexión. El año pasado fuimos a una muestra de Joseph Beuys y -aunque fue hace mucho tiempo- recién ahora puedo hablar de los efectos. Nos paramos frente a una obra que contaba con tan sólo tres ladrillos e intentamos desplegar una significancia. El arte contemporáneo pone en jaque tu realidad e irrita la visión burguesa. Y sí, así después nos sentamos frente a un video sin comentarlo. Más tarde dije: a mi lo que me impresiona es su postura política ¿Se podrá hacer arte sin ideología? Yo creo que sí, aunque para muchos hay ideología en todo-flotando-inconsciente. No sé, todavía no sé. Escribir mal puede ser una postura ideológica. Si te pregunto cuál es tu postura en este lío, me vas a responder: construir versos potentes. Pero ¿cuál es tu reacción frente a la impotencia? Tracey Emin desprende su arte de forma orgánica, dice que es algo que le nace del cuerpo y es -a su manera- un exorcismo emocional. Y eso, eso también puede ser una pesadilla. Una noche tras otra de pesadillas. 
Busco algo mientras duermo y en ese quehacer me tapo hasta el cuello con dos frazadas, haga el calor que haga. La otra noche abrí los ojos y te vi dormida jugando con la frazada. La frazada formaba una enorme panza y vos jugabas a estar embarazada. Embarazada y dormida. Mi mamá colecciona esculturas de embarazadas desde que tengo uso de razón. Entre otras cosas googleo: ¿cómo ser un acumulador en el siglo XXI y no sentirse pesado? ¿Qué pasaría si viene un tsunami y se lleva a su paso tu colección, en la que depositaste tanto amor? La mayoría de mis pesadillas tienen que ver con tsunamis (del japonés «津» tsu, puerto o bahía, y «波» nami, ola). Una masa de agua inmensa y abrumadora que me detiene en el espacio. Desde que estoy casada con el psicoanálisis veo todo desde el psicoanálisis y pienso: agua > líquido amniótico > conexión materna > ¿desconexión? < cordón umbilical. Hay algo retorcido en todo esto que me hace estar: a) enojada b) confundida c) todas las anteriores y frustrada. Pero, ¿cómo puedo estar tan segura? Primero viene una emoción y después la otra, o todas juntas en un licuado del estilo atorado en la puerta del estómago. Estoy pretenciosa, no soy. Me obligo a descartar a las personas cuando tengo conversaciones del tipo:
yo -¿Creés en los extraterrestres?
x - No
Así no puedo. Ayer tomaba sol y pensaba en la obra de Tracey Emin Everyone I have ever slept with 1963-1995. Siento profunda admiración por su arte, pero esta obra  en particular me pone en un estado de goce. Primero por la carpa (carpita > casita > conchita. Ok, basta de Freud) y segundo por utilizar nombres. Se mezcla lo íntimo e intenso con cierta despersonalización. Es decir, ¿qué es un nombre, algo vacío pero a la vez concreto? Los que no entienden son los únicos que pueden sentirse atacados. Y acá los estados de neutralidad tampoco valen. No hay que sentirse en la obligación de explicarlo todo, pensemos: el lenguaje no puede expresar la obra, entonces dejemos de recurrir a la simbología barroca. Al fin y al cabo, para poder ver arte en el arte se necesita: la falta de fe en el lenguaje sumada a las ganas de correrte de tu visión-casa.

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