05 enero 2015

robot intenso

Hace poco descubrí que hay dos formas de vivir la vida: ser intenso o ser robot. Podés vivir tranquilamente pensando que el sentido de la vida está en cumplir con distintos proyectos que te proponés a corto plazo y con eso estar bien, sin meditarlo demasiado. Fui por ese camino en busqueda de la felicidad y me compré unas zapatillas tornasoladas en el nikeshop que me hacían delirar por semanas. Cuando ya las tenía dentro de una bolsa, caminando por la calle, no me sentí enamorada. Para no enloquecer podría haber continuado por ese camino. Más tarde metí al mar y quise llegar a lo profundo. -¿Dónde estará el amor?- me pregunté. Quizás llegar al amor sea parecido a atravesar las olas antes de que rompan. Obvio, nadie quiere quedarse en lo picado, pero estaba en un campeonato de surf y me tuve que conformar con el oleaje de sobra ni interferir en ninguna maniobra. -Que nadie salga lastimado, por favor: los freesurfers y los bañenses permanezcan alejados de los competidores- repetía incansable por micrófono el vocero del torneo. Mientras tanto, mi papá musicalizaba con los doors y los ramones. Yo me alejaba y me hundía, me alejaba y me hundía recordando el sentido de la vida y los chistes de mi hermana: lloraba y reía. En el medio de tan inmensa confusión me rescaté: soy la narradora de esta historia, prefiero que pasen otras cosas. Una drag queen se me acercó en el agua (entre despatarrada y tratando de mantener su perfo), me ayudó a salir. Tomamos unas caipirinhas y le dije -odio este trago, en Brasil lo odié. Ahora me adapto-. Seguimos con una ronda de mojitos y en eso aparecieron otras drag queens amigas de ciertos competidores que sólo (lo dijeron enfáticamente) vinieron con el propósito de hacerles el aguante. Me preguntarón quién era, qué hacía ahí. -Estoy jugando a ser una poeta maldita en esta playa, pero vengo en son de paz y hace mucho que no escribo- respondí. Ellas, muy satisfechas, me pidieron que escriba sobre sus vidas sufridas y terminamos siendo amigas. Al otro día me agregaron al facebook, me invitaron a una fiesta glam de fin de año. Entonces llevé el vino caro que compraron mis papás para esa celebración. El vino que me estoy tomando ahora porque estoy triste y me lo merezco.

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