21 enero 2015

new age

Otra vez estoy baja de energía, debe ser por mercurio retro o porque me olvidé de comprar espirulina hace una semana. Descubrí que tengo que hacer grandes cambios si pretengo llevar una vida armoniosa. Tengo que evitar juntarme con gente tóxica que me chupe la energía y que mantenga las frecuencias bajas. Aunque eso no es suficiente, estar bien es un trabajo de todos los días. En la oficina tengo compañeras que llevan la mala onda como estandarte, atienden mal a los pacientes y siempre le están sacando el cuero a alguien. Yo ya aprendí a ponerles una barrera y dejo que eso no me influya en mi forma de manejarme con el público y en general, pero hay días en los que no puedo evitar estar débil... Por eso me compré una turmalina negra. Dicen que eso ayuda porque dicipa las malas vibras externas e internas, lo leí en internet. Después, como quería saber más, me emocioné y me compré la Biblia de las piedras. La tengo que chusmear más seguido, ya sé, aunque no tengo mucho tiempo para el autodicactismo. Todas las mañanas me preparo un jugo de naranja con espirulina -cuando tengo- y me voy a yoga. Siempre me pongo ansiosa por llegar a la parte de la relajación, o sea la meditación. Esta última semana estuve visualizando cosas increíbles, una nave plateada intentaba abducirme, pero se ve que estaba tan pesada energética o físicamente que no lograba su cometido: una bola gigante de luz me sostenía como haciendo fuerza y luego me caía de un porrazo al suelo. Lo último que veía eran mis rodillas ensangrentadas. Entonces me quedé pensando: ¿qué estaré haciendo mal en mi vida? ¿qué me está queriendo decir esta sabia nave durante la meditación? Se lo comenté a Paula y me dijo que evitara buscar significados en internet sobre esas cosas porque siempre mandan cualquiera, nadie tiene la posta. Creo que Paula está rara, demasiado depre últimamente y me hace mal juntarme con ella. El otro día, mientras estábamos tomando mates, le sugerí que probara con unas sesiones de reiki para poder equilibrar sus chackras. Pero me dijo que no tenía plata, que las están cobrando demasiado caras y que entonces su salvación tendrá que esperar. Sentí una pena inmensa. Me dieron ganas de regalarle un par de sesiones, pero me rescaté que necesitaba esa plata para pagarme el curso de aromaterapia y desistí. El mes que viene quizá pueda regalarle un tratamiento con flores de bach, algo que me salga más barato. Mi reikista también las prepara y como tenemos confianza es probable que me las deje a mitad de precio. Es necesario buscar descuentos que nos permitan estar bien. Hay que mantenernos en órbita. Por eso intento hacerme amiga de todas las facilitadores de terapias alternativas que puedo, esto me lo propuse cuando descubrí que se me iba más de la mitad de mi sueldo en estas cosas. Tampoco es que viva mal, ni que me falte nada, entiendo que es un servicio que me brindan al alma. Paula dice que me están robando, pero ella siempre le ve el lado negativo a las cosas. Hay personas que viven de esto, de hacerle el bien a los demás. De eso se trataba la nueva era de acuario de la que tanto hablaban los libros, le explico; pero ella no entiende, o no quiere entender. Dios santo, qué mujer tan obstinada. Me tendría que alejar ya... O de a poco. O ya. No la soporto más. A partir de ahora sólo voy a juntarme con gente despierta, que esté en mi misma frecuencia.

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