31 julio 2014

voy a tener suerte

repito desde hace una semana
y sólo me pasan cosas asombrosas.
voy por la calle, crecen flores
a mi alrededor y los chicos
me guiñan el ojo.
me siento en un videoclip
de paulina rubio,
pero sin el lado sexy.
mi autoestima está equilibrado.
ser sexy es mucha presión,
así que no hacen más que
guiñarme los ojos.
además esto no significa nada,
es otro golpe que manipulo
con mis palabras.
ya sé que la suerte nos deja
con una adrenalina ciega,
pero no basta con intentar
interpretar las miradas.
hace falta preguntarles a las personas:
si están bien,
qué es lo más importante en su vida,
si se hacen cargo de sus emociones,
y cuál fue la primera película
que les dejó una marca.
a partir de ahí conocés,
si tenés en claro
para qué sirve la suerte.

28 julio 2014

hace un millón de años que tengo este blog. hace un rato miraba mis poemas de hace dos años y sentí vergüenza. no entiendo por qué era tan intrincada. no, no entiendo. me daba pudor escribir directamente sobre las cosas, entonces buscaba palabras raras para distorsionar lo que quería decir. una estupidez total. pero bueno, no vengo a bardear mi escritura. estoy creciendo en todos los aspectos. ni mejor ni peor que antes, diferente y listo. estoy a punto de cerrar todas las redes sociales y quedarme con esto. mis familiares me siguen en todas, me siento acobardada porque me gusta escribir mucho sobre mi familia. tampoco escribo bien ni mal, sólo mi visión de las cosas. aunque bueno, quizá eso dé paso a las suceptibilidades de cada uno y yo lo re entiendo. por eso no quiero que me lean. amo twitter pero ahora me sigue mi tía. anoche leí algo sobre la esclavitud de la mente. estoy haciendo una investigación amateur sobre cómo funciona la mente humana. no distingo ni me caso con ninguna teoría. busco información de todas las ramas posibles que existan y voy formulando de a poco una integración de todo según lo que me llame la atención. no sé si lo voy a lograr, pero bueno, sólo me complazco a mi misma haciendo esto así que ya fue. la teoría hablaba sobre la desesperación y la ansiedad.en síntesis, tenía que ver con el reflejo de nuestra mente como producto del sistema capitalista. somos una maquinita dispersa y para nada atenta a lo que nos está pasando en el momento. por eso siempre estamos en cualquiera. después me empecé a preguntar cosas que nada que ver, como por ejemplo que le pasa a esa mente zen y naturista que en la pérdida mínima de la voluntad se droga. hablo de drogas jevis como la cocaína o el lsd. porque esas mentes están tan concentradas en no consumir productos animales, productos químicos transgénicos, productos de monsanto; pero cuando están en una fiesta siempre dan con alguien que les convide una raya ¿esas mentes son débiles? prefiero tomarme una coca cola mientras lo pienso. es obvio que hay que cuidarnos, comer sano y esas cosas. pero tenemos en claro que los fanatismos son malos. creo que la contaminación nos entra por todos lados.

25 julio 2014

no puedo pensar

si tengo que esperar a que un montón de cosas externas
se acoplen a mi para sentirme segura, ya estoy perdida.

son cosas que pienso cuando estoy barriendo.
ultimamente cuando estoy barriendo se me ocurren
ideas geniales. no me detengo a anotarlas. soy vaga.

anoche recibí $1000 de alguien que vino a pagarle
un trabajo a mi papá. todavía no le avisé que los tengo.
me podría ir a una ciudad vecina con esa plata por unos días.
visitaría a algún chico que me guste y que creía imposible conocer.
cuando me estuviera por volver, el chico me acompañaría hasta la terminal.
lo miraría por la ventana y le diría en silencio "gracias chico".

igual no lo haría porque mi papá se enojaría con el señor que sí le pagó.
el señor se acordaría de mi cara y me odiaría. le saldría la furia por las orejas,
como en los dibujitos. imprimiría mi foto, la pegaría en la pared y jugaría al tiro al blanco. 
las flechas en mis ojos, mi garganta y mi nariz.

si pudiera cambiar algo de mi, me gustaría ser simpática.
sólo fui simpática por plata, la economía dorada duró poco.
me hace re mal juzgar así. me siento cada vez más chiquita
e indefensa. me da miedo volver a mi casa de noche.
escribo cosas pensando en compartirlas.
si comparto las cosas todavía estoy viva.
para eso estamos acá,
para no desaparecer.

17 julio 2014

las gemelas olsen y yo

Quiero ser leida en términos populistas. Cuando tenía 11 años me convertí en una fan obsesiva de las gemelas Olsen. Lo único que hacía cuando me conectaba a Internet era buscar todo sobre ellas. Tenía carpetas con sus fotos ordenadas por año, evento y motivo. Así fui recopilando datos y me volví una experta total del tema. Mis cumpleaños los festejaba con pijamas parties en los que pactaba con mis invitadas una maratón de sus películas. Recuerdo que en uno inventé un juego de looks. Entre nosotras formábamos equipos y lookeabamos a una voluntaria según la foto de la famosa que le haya tocado. Con algunas fui muy mala, y a otras les tocó ser Lindsay Lohan, las Olsen o Hilary Duff. Mis amigas me bancaban -ahora veo- ciegamente en este seguimiento del merchandising yanqui juvenil porque se aprendieron la biografía de las gemelas de memoria. Yo les tomaba examen, califiqué la nota más alta con 9. Nadie podía jamás superar mi amor por ellas. Todas las noches, antes de quedarme dormida, imaginaba una vida paralela en la que era la tercera Olsen no reconocida. Se deshicieron de mi porque había nacido con problemas de salud, y me vendieron en el mercado negro de un país subdesarrollado: Argentina. Para su desgracia, crecí terriblemente hermosa y siendo el fiel calco de ellas. La gente que me conocía se empezó a rescatar sobre mi parecido y como sabían que era adoptada me llevaron de prepo al programa *gente que busca gente*. A partir de ahí, mi historia causó gran conmoción en el público. Todos lagrimeaban frente a las cámaras de video y le pedían a las gemelas Olsen que se hicieran cargo de lo que estaba pasando, que ya no podían vivir con esa angustia. El caso se volvió internacional y las campañas a mi favor explotaban los espacios publicitarios. El abogado de ellas les recomendó hacernos un ADN para calmar a la audiencia: dio positivo. En este momento del relato tengo que cambiar sí o sí el tiempo verbal porque lo que sigue me impacta todavía más. Papá Olsen va a parar a la cárcel y mamá Olsen se hace adicta a la paroxetina. Ellas no entienden nada, deciden odiarme porque no les queda otra más que repartirme su fortuna por daños y prejuicios. Me hago la sensible y digo ante las cámaras: no me importa la plata, sólo quiero ser reconocida por mi familia y que este tipo de cosas no vuelvan a pasar. Me tiño el pelo de negro, me voy a vivir a California y tengo como rutina pasearme por todos los recitales de punk under. En los estacionamientos me emborracho con desconocidos y me saco fotos con los fans de mi historia. Repito todo el tiempo lo sencilla que soy, pero a escondidas dilapido mi parte de la fortuna en guitarras eléctricas que jamás aprenderé a usar. Ashley se cansa de todo esto, le parece que ya es suficiente y toma una decisión muy madura: nos vamos las tres de retiro espiritual a la India. Inspirada por una película de Wes Anderson, nos engaña diciendo que vamos a un festival al estilo Coachella. Mary Kate desempolva sus mejores outfits hippies mientras la miro con recelo. Cuando nos damos cuenta de que el plan era una mentira, Ashley nos confiesa que está embarazada y que necesita que las tías se comprometan a ser normales. Hacemos un pacto en el desierto guiadas por un ritual hindú con plumas en la cabeza: nos juramos hermandad eterna. No tengo ni idea si lo cumplimos o no, pero acá ya dejo de hacerme la película. Ahora pienso que en un momento de mi vida mis hermanas me dicen que estaría bueno que me dedique a la política. Termino gobernando San Francisco.

pogo