22 abril 2014

mi habitación es el lugar más frio de la casa

La literatura y el cine me hicieron creer que existe una circularidad en todo lo que nos pasa. Pero no, la relación causa y efecto puede ser es lo más irracional que hay; como cuando sos chico y pensas que la parte marrón de la banana no se come porque está podrida. Nuestra lógica no responde a la lógica universal. Creemos que podemos con todo, que tenemos que esperar resultados esperables: cambiar el clavo de la pared y esperar que el cuadro no vuelva a caer; mandarte un tema y que no me claves el visto, que me mandes otro mucho mejor, algo bien intencionado. Pero nosotros tampoco respondemos a la lógica del mito y jamás podremos domesticar lo salvaje. Además, ¿qué sería verte hoy? ¿Una cosa pendiente? El invento de la promesa constante. Y mientras tanto, en el territorio de lo abstracto, el sistema juega con nuestro propio sistema de desesperanza. Estamos tan familiarizados con la ilusión que ya no percibimos el shock. Ni todo lo que no se pueda sostener, el pasado y el futuro en las páginas de amor más rosas. Y paf, cierro el libro. Si hay algo que nos pega como trompada permanece hasta dar lugar a algo que nos descoloque un toque más. Estamos en una búsqueda constante de lo atrevido y no nos interesa si el camino nos lleva más arriba o más abajo. Y el intermedio es este: quiero abandonar la escritura cuando no la siento hermosa. Aunque sea sólo un estado, algo que estoy sintiendo en el lugar más frio de la casa.

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