22 abril 2014

mi habitación es el lugar más frio de la casa

La literatura y el cine me hicieron creer que existe una circularidad en todo lo que nos pasa. Pero no, la relación causa y efecto puede ser es lo más irracional que hay; como cuando sos chico y pensas que la parte marrón de la banana no se come porque está podrida. Nuestra lógica no responde a la lógica universal. Creemos que podemos con todo, que tenemos que esperar resultados esperables: cambiar el clavo de la pared y esperar que el cuadro no vuelva a caer; mandarte un tema y que no me claves el visto, que me mandes otro mucho mejor, algo bien intencionado. Pero nosotros tampoco respondemos a la lógica del mito y jamás podremos domesticar lo salvaje. Además, ¿qué sería verte hoy? ¿Una cosa pendiente? El invento de la promesa constante. Y mientras tanto, en el territorio de lo abstracto, el sistema juega con nuestro propio sistema de desesperanza. Estamos tan familiarizados con la ilusión que ya no percibimos el shock. Ni todo lo que no se pueda sostener, el pasado y el futuro en las páginas de amor más rosas. Y paf, cierro el libro. Si hay algo que nos pega como trompada permanece hasta dar lugar a algo que nos descoloque un toque más. Estamos en una búsqueda constante de lo atrevido y no nos interesa si el camino nos lleva más arriba o más abajo. Y el intermedio es este: quiero abandonar la escritura cuando no la siento hermosa. Aunque sea sólo un estado, algo que estoy sintiendo en el lugar más frio de la casa.

10 abril 2014

ninguna chica debería pasar por esto

Conocí a un chico en un bar rollinga el año pasado. Estaba muy borracha fumando en el patio y el me empezó a hablar porque le llamó la antención que yo me estuviera riendo sola. Ese mismo viernes había salido de una clase de introducción a la literatura y les había machacado el cerebro a mis amigas con el fluir de la conciencia y sobre mis pocas aptitudes para escribir un trabajo crítico. No recuerdo la conversación específicamente solo una frase poética y cursi que soltó: "el mundo se mueve por las mismas fuerzas extrañas que se mueven nuestros corazones". Me pareció tan hermoso que se la hice repetir varias veces por temor a olvidarmela. Después mis amigas se fueron yendo, sus amigos también y nos sentados en una casa al lado del bar. Nos fumamos un porrito y pensé que era cualquiera proponerle ir al telo porque recién nos conocíamos y así que nos quedamos mucho tiempo hablando de música y literatura. El chabón me hizo creer que era alto literato y autodidacta, me dijo que Nietzsche le había tocado el corazón y blablabla. También le pregunté, capciosamente, qué estaba leyendo en ese momento pero no me acuerdo con qué me saltó ¿Saben qué? Eviten estar borrachos en esas situaciones porque salen a la luz demasiadas verdades que luego se les escapan. Unos días después le dije a mis amigas "es perfecto para mi, es más lindo que todos los chicos con los que estuve jamás". Me invitó a la casa, y no pudimos coger con todas las letras porque el lugar estaba lleno de ruidos, los padres entraban y salían, algo que me inhibía demasiado. Salimos un par de veces más e hicimos cosas aburridas que hacen todas las parejas como fumar puchitos y tomar café. Las primeras veces fuimos a mc donalds, después me atreví a confesarle que me parecía capitalista y que prefería alimentar los bolsillos de un café más descente. En esas charlas criticó a Cris, como un adolescente que critica el poder de turno sólo por el hecho de cuestionar el poder en sí, pero sin argumentos lógicos. Yo asentí diciendo que tampoco era kirchnerista. Con el correr de los días lo convencí de que le pidiera prestado el departamento al hermano. Tenía que sacarme esa curiosidad que poco tiene que ver con el registro imaginario lacaniano, si era amor tenía que serlo principalmente carnal. Así fue como se dio todo, yo me preparé previamente -como estamos obligadas socialmente a prepararnos las mujeres antes de tener sexo- y llegué al departamento. Me senté en el sillón y me presentó a su gata. Le mostré un libro de Henry Miller y me criticó unas marcas diciendome "este chabón no entendió nada, la vida es de otra manera". Don sabelo todo tenía frases sentenciantes para todo; quizás no se había dado cuenta de que se trataba de literatura y no de filosofía. A la literatura no le interesa la verdad. Más allá de que eso me la secara un poco, el momento de coger fué peor. Yo había apostado todas mis fantasías a que el flaco me calentaba. Pero no fue así, me tironeaba tanto de los pelos que sus manos estuvieron más ahí arriba que intentando hacer que me mojara. Me la metió de bruto como se la mete un perro a otro perro, como se la mete un caballo a una yegua. Cuando intenté sentirme menos presa y subirme arriba lo único que me dijo fué "¿qué haces?" y con su brazo patriarca me devolvió la espalda al colchón. Solamente pensaba en que por favor acabara rápido pero no acababa nunca el hijo de puta y yo me iba secando cada vez más. Después probamos en cuatro y me sentí morir. No recuerdo que haya puesto su mano, ni mucho menos su lengua en mi concha pero el sí que tenía un afán morboso con que se la chupara a cada rato. En un momento me cansé, le dije: basta, no tengo ganas de seguir, no estoy caliente. A lo que me dijo: si yo no te caliento es porque sos lesbiana. Más allá del sus palabras egocéntricas y de que yo nunca descartara el lesbianismo, ahí tenía muy presente mentalmente otras personas del sexo opuesto capaces de calentarme. Encendió el televisor y no había nada pasable en el cable, acotó que tenía un gusto sublime por el cine y que no conocía a nadie que supiera más que él del tema. Después de escuchar esas palabras pensé en salir corriendo al baño a vomitar, o vomitarle en la cama, el televisor, el colchón, en la cara, en la pija. También pensé en romper el espejo del baño y torturarlo con los restos del vidrio hasta que dejara de decir tantas pelotudeces. Haciendo zaping encontró Ratatuille y no pudo entender como yo nunca había visto esa película, que era genial, cómica, graciosa, etc. Vimos media hora esa basura y mis ansias de tirarme por la ventana del octavo iban en aumento. Sentía tantas ganas de morir que no tenía fuerzas para agarrar el celular y escribirle a alguna amiga un sos. Dormí como el orto. El seguía con la pija parada e insistió un par de veces más, hasta introdujo en la conversación un par de axiomas machistas que decían que *yo no lo podía dejar así*. A la mañana siguiente nos despedimos y fue, por suerte, la última vez que lo vi.

08 abril 2014

Hace 48 horas que estoy despierta intentando terminar unos relatos sobre pibitos que no soy yo ¿Cómo hace la gente que vive de lo que escribe? Yo no quiero vivir de la escritura, no quiero tener esa presión. Prefiero trabajar de repositora en un supermercado y que la escritura sea un hobby. No tendría tampoco la necesidad de ir mejorando hasta convertirme en capa. Aparte si tenes que correr para entregar un trabajo, terminás escribiendo cualquier basura; terminas traicionandote a vos mismo y escribiendo alguna pelotudez que tu editor quiere leer, algo que venda. Por eso con Lara creamos nuestra propia editoral: creemos en la literatura pero no creemos en el mercado. Pienso en Hannah de Girls y creo que ella es exactamente lo que un escritor no debe ser. Imaginate tener que experimentar un montón de forradas solo con el propósito de escribirlas ¿En donde queda la imaginación? Un desastre ¿Nos querrán mostrar eso? ¿Querrán decirnos que no tenemos que inventar más y que tenemos que dejar que el capital nos reviente en la cara en un intento de escritura? Demasiadas preguntas, yo prefiero mentir. Me hice una cuenta en Yahoo! respuestas porque cada vez que tengo una duda, en las redes sociales nadie me responde cosas concretas.

este blog lo actualizo porque me da lastima
pero escribo acá: http://empolva.tumblr.com

pogo