06 marzo 2014

mi propia revolución es tener un vínculo tangible con las cosas

como la poesía que es una persona
con la que se tienen relaciones orgánicas
en estados de ánimo diversos.
como la vida de verdad, que es una película
donde los personajes no cuentan
con tiempo muerto divagando en internet.
cuando entendiste esto podés hacer
un mejor plan o podés simplemente
no hacer nada.
una vez quisimos una aventura:
entramos a un bar,
sonaba una banda
haciendo covers de pink floyd
y supimos instantaneamente
que en esa noche no iba a pasar nada.
pero eso también pudo ser una aventura
en la cual no tuvimos el control
y no pudimos articular ninguna locura;
porque esa vez
no nos tocó ser los protagonistas.
es más, es probable que alguno
se haya salido del repertorio,
haya mandado cualquiera
en plan de propia revolución
y nosotros ni nos hayamos dado cuenta
estando muy en la nuestra.
porque la revolución no tiene que ser
un acto de rebeldía vacío,
sino la intención de llegar
más allá de lo estipulado
con las manos completas y nuevas.
también es una suerte que todavía exista
la libertad para matar a tu propio poema
de la forma que más prefieras.

yo no quiero ser como vos.
no lo tomes a mal,
pero si fueras un menú
serías *milanesa con papas fritas*
y quizás eso no sea del todo malo,
ni del todo bueno,
pero definitivamente no tiene nada
que ver conmigo.

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