30 septiembre 2013

esto es real

Hace como cuatro días que llueve sin parar
y todos se quejan. Todos siempre se quejan
del clima, qué perdida de tiempo.
Como si no tuvieran un registro temporal
de los años anteriores en esta misma época.

Señores marplatenses:
en septiembre nunca estuvo cálido.

Tengo perfecta memoria del clima
en mi cabeza, pero primero en mi cuerpo.
Sé cuando tengo que estar abrigada
y sé cuando van a caer bolas de fuego.
Ahora ¿por qué solo tengo acceso
a ese tipo de memoria?
Yo qué sé, primero culpo al porro
y después al azúcar.

Hoy leí un articulo sobre el azúcar
que decía que causa desordenes en la memoria,
claro, entre mil ochocientas cosas más.

Pero al margen de esto,
no tengo memoria.
o lo que es peor,
tengo memoria
en alguna parte del cerebro
a la cual no tengo acceso.
Lo que me hace pensar que
mi cabeza funciona como
la caja de Eckhardt
aunque por supuesto
mal ensamblada.

Solo espero que el día en el que pueda acceder
a ella, no me encuentre con contraseñas viejas,
formulas matemáticas o el himno a Sarmiento.
Espero que mi cerebro no haya memorizado datos inservibles.
Espero que mi cerebro tenga una papelera de reciclaje que se autogestione.
Espero poder acordarme de todo esto.

Hoy es el cumpleaños de mi abuela y hace mucho escribí esto:

Cada día me hago más adicta al café y a la poesía barata.

A veces me invaden las ganas de llamarla para pedirle alguna receta, pero recuerdo que está muerta y se me van las ganas de cocinar.
Hablemos de superaciones: cuando antes me creía una experta, ahora sé que no lo soy del todo. Me llevo un año borrar las fotos de mi ex de la computadora. Hoy todavía me rehuso a borrar algunos poemas escritos en word. Entonces pienso que borrar con liquit paper a las personas del mapa de tu vida muchas veces sirve, sí, pero la mayoría no. 

pogo